Ansiedad 22 Nov 2018

BY: Maria Padilla

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¿Cuáles son los Síntomas de la Ansiedad? ¿Qué es exactamente? ¿Alguien me lo puede explicar de manera sencilla?

La ansiedad es una palabra muy general y muy estandarizada pero ¿cómo saber los síntomas exactos de la ansiedad?, ¿cómo saber que sufro ansiedad?. ¿Es quedarse paralizado?, ¿Que me falte el aire?, ¿Es preocuparse demasiado?

Hay signos evidentes de ansiedad y hay otros síntomas que viene más camuflados

Ciertos estados no nos permiten llevar una vida fácil. Nuestra intención es poner ejemplos para que con algunas de estas situaciones te puedas sentir identificado.

Situaciones claras donde la ansiedad existe.

Por ejemplo:

Imaginemos una situación en la que estás acompañado de alguien, podría ser un amigo, podría ser que con ese amigo te cueste disfrutar de una pequeña conversación y en tu cabeza haya pensamientos tipo: “¿le estaré aburriendo?”, “esto mejor no se lo digo porque puede pensar que soy ridículo”…. Entonces se entiende que tu cabeza no está en la conversación, si no que está en la opinión del otro sobre mí. Si además esta manera de relacionarte es algo que te pasa de manera habitual, estás sufriendo ansiedad.

Otro ejemplo

es cuando estamos dedicando tiempo para nuestro disfrute o bienestar y tenemos la continúa sensación de estar perdiendo el tiempo o no ser merecedores de ello.

Son casos típicos en aquellas personas que les cuesta ir a la peluquería, tomarse un baño relajarte o incluso jugar con sus hijos. Vamos a la siguiente situación: supongamos que es un viernes por la tarde, nos hemos propuesto estar en casa porque llevamos una semana muy estresante.

Necesitamos ese espacio para recuperarnos PERO sobre las 19:00 h suena el teléfono, es una amiga, primo, compañera que nos “invita” a irnos de compras con ella porque ha de conseguir un traje para una boda y necesita nuestra opinión. A esa persona le viene perfecto esa tarde, o simplemente, la boda es al día siguiente y no puede permitirse esperar más. Depende tu manera de afrontar estas situaciones y tu destreza en decir NO; pero si tú eres una persona que estás más por los demás que para ti, en este caso, ni le planteas ir otro día, simplemente te ves en la obligación moral de acompañarle. Las consecuencias de estas acciones encaminadas a complacer son: por un lado, malestar contigo mismo si la acompañas y por otro lado, malestar contigo mismo si no vas. Es decir, tu mente no te permite opciones, hagas lo que hagas, te sentirás mal. Ese mal se traduce en ANSIEDAD.

Un ejemplo más

es cuando evitamos situaciones para no sentirnos mal, por ejemplo, en vez de subir por el ascensor, subimos por las escaleras; en vez de afrontar según qué conversaciones con compañeros o amigos, preferimos callarnos; cuando ya hace años que no vamos al cine o sitios concurridos porque preferimos más los lugares desiertos porque es donde nos sentimos seguros. Aquí parece que somos nosotros los que tomamos las decisiones pero realmente evitando situaciones que nos producen ansiedad.

Ansiedad

Nuestro cerebro nos engaña y nos informa que no son seguras, pero realmente no existe amenaza y nos reduce las posibilidades de acción en muchas ocasiones. La evitación son protecciones que nuestro cerebro utiliza para evitar la ansiedad pero realmente lo expone cada vez más a síntomas ansiosos por intentar permanecer constantemente en una determinada zona de confort.

Cada caso es único

Hay miles de ejemplos más, pero comentar que cada caso es único, cada persona tiene su particularidad.

Debajo de esa ansiedad se esconde un razón que el cerebro la ve lógica aunque esa explicación a veces escapa a la consciencia.

Para curar la ansiedad se necesita una  explicación de cómo funciona,  la explicación no es la solución en sí pero es un primer paso.


Autor:  María Padilla
Capital Psicólogos Madrid
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