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Olivia Marcillac López nos comparte su artículo en el cual colabora Capital Psicólogos, psicólogos infantiles, aportando su gran experiencia y formación sobre el trauma infantil. Esta excelente investigación surge de la inquietud de muchas entidades madrileñas para mejorar la situación de maltrato en la infancia.

 

 

AGRADECIMIENTOS

Gracias al centro IES Arquitecto Ventura Rodríguez por brindarme la oportunidad de realizar este proyecto de investigación sobre un tema por el que siento tanta pasión y del que se conoce tan poco. Gracias también a mi tutora Pilar Sánchez Trejo por guiarme durante todo el proceso, compartiendo su tiempo, conocimiento y asesoramiento para ayudarme en todo lo posible.

Gracias a los psicólogos y psiquiatras que participaron y aportaron su experiencia, sin ellos no habría sido posible llevar a cabo este estudio. Alberto de Miguel García, Alejandra Ramírez de Arellano, Ana Clara Rodrigo Torres, Ana María Fuentes Alcañiz, Begoña Serna, Carmen de la Torre, Celia Garrido Vallejo, Cristina Baeza Muñoz, Dagfinn Méndez-Leite, Eduardo A. Reguera Nieto, Elisa Carolina Garrido Carrión, Enrique Normand, Hilario Blasco Fontecilla, Ignacio Avellanosa Caro, Isabel Echevarría López, José Juan Nogales, Julia Sancho Hidalgo, Julia Torres Gómez, Lucía Martín Dueñas, María Jesús Andrés Pérez, María José Ortega Cabrera, María Padilla Díaz, Mercedes Muñoz García, Natalia Valverde Mendizábal, Núria Codony Junyent, Paula Stoica, Rosa Dominguez Rodriguez, Xerach Gil y todos aquellos que prefirieron permanecer anónimos, pero cuya contribución fue tan necesaria y apreciada como el resto.

Gracias a María Inés López-Ibor, renombrada psiquiatra y referente en su campo, por su atención y consejo en las primeras fases del proyecto.

Gracias a mi familia, en especial a mi padre, por su paciencia y apoyo.

Gracias a mis compañeros de clase. No hay nadie con quien me hubiese gustado más compartir esta experiencia. Ha sido un proceso y un año duro, pero estoy orgullosa de mi trabajo y el de todos vosotros.

Gracias a mí misma por no rendirme y dedicarle tantas horas a este estudio. Espero que mi pasión y dedicación se muestren a través de estas páginas.

Este proyecto no habría sido posible sin la ayuda de todas estas personas. Gracias.

 

ABSTRACT

From Charcot and Freud during the 19th century to modern medicine throughout the 20th and 21st, trauma has been at the forefront of psychology and psychiatry investigations. A lot is still unknown, and both detection and treatment of trauma are being worked on at the moment. The purpose of this paper is to study the current situation and possible improvement of the treatment for childhood trauma in the Community of Madrid. There were 3 main hypotheses: in the last few years there has been an increase in childhood trauma cases; early detection is crucial to limit the extent of the trauma and improve its treatment; the most effective treatment for childhood trauma is a combination of therapy and medication.

The verification of these hypotheses was done through a “Typeform” questionnaire answered by 100 psychologists and psychiatrists in the Community of Madrid. It was structured in 3 sections: tendencies, detection and treatment, each focusing on a different aspect and answering one hypothesis, as well as other questions to help give an overview of the whole situation. The data obtained through their answers was organized in tables and graphs to be analyzed, and for the treatment section, a matrix was developed to show the efficacy of therapy and medication depending on the cause of the trauma.

All 3 hypotheses were corroborated by the mental health professionals, who reached a general consensus. In the more thorough analysis of the treatment section and creation of the matrix, it was found that trauma causes in the same groups (abuse, family sphere, child’s health and victim of external events) were usually in the same quadrant or near each other, meaning a similar treatment could be applied to them. This wasn’t always the case in the matrix showing psychiatrists’ answers, as the data dispersion was larger and the results were more varied. Furthermore, an interesting finding was that the average efficacy of medication in psychiatrists was lower than in psychologists, disproving the common assumption that psychiatrists rely on medication and can even be against therapy.

This was a qualitative study based on experts’ opinions, and thus the results are not representative of every professional, or every case. Trauma is subjective, and so is its treatment. It does give, however, a general overview of the current situation of childhood trauma cases and their treatment in the Community of Madrid, and could be extended to a national level. It would also be interesting to delve into different types of therapy, medication, and combinations of the two, both on a theoretical level and in real clinical cases.

 

ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN

2. MARCO TEÓRICO

2.1 ¿QUÉ ES EL TRAUMA? TIPOS DE TRAUMA INFANTIL

Esquema I: Causas del trauma infantil

2.2  BIOLOGÍA: PROCESAMIENTO DEL TRAUMA EN EL CEREBRO 8

2.3  EFECTOS DEL TRAUMA INFANTIL 9

2.3.1 TRASTORNOS LIGADOS AL TRAUMA INFANTIL 9 Esquema II: Efectos del trauma infantil- Trastornos 10 2.3.2 EFECTOS A LARGO PLAZO DEL TRAUMA INFANTIL 11 Esquema III: Efectos del trauma infantil- Otros efectos 13

2.4 TRATAMIENTOS DEL TRAUMA INFANTIL 14

3. MARCO PRÁCTICO: ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL
DE LA DETECCIÓN Y EL TRATAMIENTO DEL TRAUMA INFANTIL EN LA COMUNIDAD DE MADRID

3.1 HIPÓTESIS DE PARTIDA 16

3.2. ENCUESTA A PROFESIONALES DE SALUD MENTAL 16

3.3 ANÁLISIS DE RESULTADOS

3.3.1. TENDENCIAS

3.3.2. DETECCIÓN

3.3.3. TRATAMIENTO

4. CONCLUSIONES

4.1. VALORACIÓN DE RESULTADOS

4.2. FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

5. ANEXO 6. REFERENCIAS CONSULTADAS

 

1. INTRODUCCIÓN

El trauma lleva siendo estudiado desde los principios de la psicología, atribuyendo los primeros estudios a Jean Martin Charcot (Francia, 1825-1893), que trabajaba con mujeres “histéricas” en el hospital La Pitié-Salpêtrière. Él fue el primero en concluir que sus síntomas no eran histeria ni locura, como se pensaba entonces, sino una respuesta a eventos traumáticos. Le siguieron otros psicólogos, como su alumno Pierre Janet (Francia, 1859-1947), que continuó estudiandofenómenos disociativos y recuerdos traumáticos. Janet investigó la influencia de las experiencias traumáticas sobre el desarrollo de la personalidad y el comportamiento. Siguieron esta línea de investigación los renombrados Sigmund Freud (Austria, 1856-1939) y Josef Breuer (Austria, 1842-1925), que estudiaron también la histeria de las mujeres y la trataron con hipnosis. Más adelante, debido a los estragos mentales causados por la Primera Guerra Mundial, se empezaron a estudiar más las causas y sus posibles tratamientos, aunque siempre con el objetivo de hacer que los soldados volviesen al campo de batalla, no con la intención de asegurar su bienestar mental. Desde entonces, se ha seguido estudiando el trauma, mejorando su diagnóstico y tratamiento.

Yo descubrí el tema por casualidad en un vídeo de Youtube sobre el Trastorno de Identidad Disociativo y me pareció fascinante cómo nuestro cerebro puede crear otras identidades o alters como mecanismo de defensa para sobrevivir a situaciones límite. A partir de ahí seguí investigando el trauma infantil y otros trastornos en los que podía desembocar y tuve claro que quería basar mi proyecto en ello. Debido a la naturaleza del tema tuve que buscar un enfoque que me permitiese llevar a cabo una parte práctica, teniendo en cuenta que era imposible, por cuestiones de confidencialidad y leyes de protección de datos, estar con pacientes ni conocer casos concretos. Por ello, decidí hacer un estudio general sobre la detección y tratamiento del trauma infantil en la Comunidad de Madrid.

Este proyecto pretende ayudar con la concienciación y difusión de este tema tan complejo e incomprendido, a la vez que estudia la situación actual de la detección y tratamiento del trauma infantil en la Comunidad de Madrid. Como la psicología está a caballo entre las ciencias humanas y naturales, hace uso tanto de aspectos del método científico como del hermenéutico. Por lo tanto, esta investigación seguirá métodos sociopsicológicos, con la parte científica en las observaciones y experiencia clínica de los profesionales, y hermenéuticos, en el análisis y la interpretación de estos datos.

 

El proyecto contiene un marco teórico, donde se define el trauma y se clasifica en sus tipos, se explica la base biológica y procesos cerebrales que intervienen, se detallan los efectos a corto y largo plazo, como trastornos y otros efectos físicos, genéticos y somáticos, y los distintos tipos de tratamiento. En la parte práctica, el estudio, llevado a cabo a través de una encuesta utilizando la plataforma “Typeform” y respondida por 100 profesionales de la salud mental, se divide en 3 partes: Tendencias, Detección y Tratamiento. Todas buscan construir un panorama general sobre la situación actual y futura del trauma en la Comunidad de Madrid. Las hipótesis que se quieren comprobar son las siguientes:

Hipótesis 1- Tendencias: En los últimos años se ha producido un aumento en los casos de trauma infantil.
Hipótesis 2- Detección: La detección temprana es fundamental para limitar el alcance del trauma y mejorar su tratamiento.

Hipótesis 3- Tratamiento: El tratamiento más eficaz para el trauma infantil es una combinación de terapia y medicación (fármacos).

Utilizando los datos obtenidos de todas las preguntas se comprobarán las hipótesis, se extraerán conclusiones y se creará una matriz, comparando el nivel de eficacia de la medicación y la terapia, según la causa del trauma.

 

2. MARCO TEÓRICO

2.1 ¿QUÉ ES EL TRAUMA? TIPOS DE TRAUMA INFANTIL

A nivel psicológico, el trauma está definido en la RAE como “choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.” Es una “herida psicológica” causada por una situación extraordinaria, cuando sufrimos miedo, que somos incapaces de gestionar.
Al igual que los tejidos fisiológicos pueden soportar una fuerza máxima, el tejido mental puede soportar una cierta cantidad de impacto emocional sin dañarse irreparablemente. Sobrepasar ese umbral puede causar daños duraderos en esos tejidos y en la estructura mental del individuo.

Lo que desemboca en un trauma o no depende de este individuo. Cada persona procesa los eventos y sentimientos de una manera y dos personas que sufren el mismo evento pueden reaccionar de manera totalmente diferente. Un evento negativo y altamente estresante crea un trauma psicológico cuando se sobrepasa la capacidad del individuo para hacerle frente. En ese caso, la persona se vuelve prisionera de las emociones negativas y pierde la capacidad de enfrentarse al suceso negativo.

La infancia es la etapa más intensa y vulnerable de nuestra vida, donde se desarrollan nuestra personalidad e identidad, por lo que sufrir un evento traumático durante este periodo puede tener un enorme peso a lo largo de nuestra vida. La NCTSN, The National Child Traumatic Stress Network, lista una serie de causas del trauma infantil. Las más conocidas son el abuso físico, psicológico o sexual, pero también el acoso escolar, la pérdida de un pariente o ser testigo de violencia doméstica puede ser traumático. Además añade situaciones de guerra, terrorismo o violencia comunitaria, junto con desastres naturales, la pandemia o trauma médico a la lista de posibles causas. Por último, el abandono, la negligencia física y emocional o ser parte de una familia desestructurada o militar, también puede tener los mismos efectos. Todas estas causas se encuentran recogidas y esquematizadas en el Esquema I, pg 7.

Esquema I: Causas del trauma infantil

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Fuente: Elaboración propia

En general, cualquier evento que afecte profundamente al niño y comprometa su integridad física o mental puede considerarse trauma infantil. Los niños son muy resilientes y, por tanto, pueden sobrevivir a situaciones críticas. Dependiendo de la magnitud de esta situación crítica, del niño y de su circunstancia concreta, estas experiencias pueden causar un trauma, que puede ser o no superado. Si no es procesado correctamente, este trauma puede desembocar en un trastorno o dejar otras consecuencias a largo plazo. Si es más leve también puede quedarse como una EAI (experiencia adversa de la infancia) como puede ser un divorcio o encarcelamiento de los padres, y que el niño lo supere.

 

2.2 BIOLOGÍA: PROCESAMIENTO DEL TRAUMA EN EL CEREBRO

Las dos estructuras más importantes en el procesamiento de las experiencias y la memoria son el

hipocampo y la amígdala. El hipocampo es necesario para la memoria explícita, aquella que es intencional e integra los datos sensoriales para que sean coherentes, se les asigne una fecha y pasen a la memoria episódica, a la que se puede acceder más adelante. La amígdala, que es parte del sistema límbico, trabaja con la memoria implícita, recuerdos sensoriales que se quedan en el inconsciente, pero afectan a nuestro comportamiento y experiencias futuras.

Cuando se vive un hecho (no traumático) toda esta información se almacena de manera integrada, pudiendo recordar los hechos y asociarlos con las emociones y sensaciones corporales que sentimos y tener un recuerdo nítido. En un evento traumático se produce una hiperestimulación del sistema nervioso autónomo, SNA, lo que lleva a una gran segregación de cortisol y adrenalina. Cuando esto ocurre el hipocampo supercodifica estos primeros momentos del evento, ya que se fortalecen las vías de la memoria y se crean lo que se conocen como «memorias flash”. Si el miedo continúa, estas hormonas acaban inundando al hipocampo, inhibiendo su función y llevando a una codificación mínima. Así se pasa de la memoria “flash” a la fragmentada. El estrés y el miedo también aumentan la actividad de la amígdala, lo que refuerza e intensifica los recuerdos traumáticos y a la vez deteriora la función del hipocampo. Esto hace que los recuerdos se queden fragmentados, es decir, que no se puedan integrar la memoria explícita e implícita, por lo que no se procesa la experiencia o se queda “olvidada”, aunque seguirá estando en el subconsciente.

Generalmente, la mente codifica los detalles necesarios para la supervivencia, mientras que olvida los detalles insignificantes. Una vez encendido el circuito de defensa, el cerebro se centra en recordar las sensaciones corporales y emocionales más que la secuencia de eventos o detalles contextuales. La naturaleza de la memoria traumática es ser fragmentada y estar asociada con una excitación intensa. Además, se prepara y se activa fácilmente y está mal contextualizada en la memoria.

2.3 EFECTOS DEL TRAUMA INFANTIL

2.3.1 TRASTORNOS LIGADOS AL TRAUMA INFANTIL

El trauma, en especial el trauma infantil, puede tener graves consecuencias en el individuo, tanto a corto como a largo plazo. La consecuencia más evidente y con mayor efecto en la vida diaria es el desarrollo de un trastorno mental. El tipo de trastorno y su gravedad depende del individuo, su historial familiar y médico, la magnitud y duración del trauma, la edad a la que ocurrió, e incluso de factores como su etnicidad y sexo. Estos trastornos están recogidos en el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), cuya quinta edición fue publicada en 2013 por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Los más comunes son la ansiedad y la depresión. Estos, aunque no son causados únicamente por el trauma, pueden tener efectos duraderos y dificultar el día a día del individuo, tanto en la infancia, durante o después del trauma, como en la vida adulta.

Directamente causados por el trauma se encuentran el TEPT (trastorno de estrés postraumático) y su derivado, que es más breve, el ASD (trastorno de estrés agudo). Ambos incluyen reviviscencias, pesadillas y angustia grave, hipervigilancia y problemas de ira, entre otros síntomas. Más inusuales y presentes solo en la niñez son el RAD (trastorno reactivo de vinculación o apego) y su contrario, el TRSD (trastorno de relación social desinhibida). El RAD impide que el niño cree vínculos o relaciones y limita sus respuestas emocionales; en el TRSD el niño se muestra demasiado entusiasta en confiar en adultos desconocidos y formar vínculos con ellos.

Por último, se encuentran los trastornos disociativos. Los tres principales son la amnesia disociativa, el TID (trastorno de identidad disociativo) y el trastorno de despersonalización- desrealización. Los tres incluyen mecanismos para distanciarse o desconectarse del trauma vivido como última opción para asegurar la supervivencia del individuo. La amnesia disociativa es una pérdida de memoria, no puedes recordar información sobre ti ni sobre acontecimientos y personas de tu vida, en especial los relacionados con un momento traumático. El TID, antes conocido como «trastorno de personalidad múltiple», crea diferentes identidades o estados de conciencia, denominados alter egos y cada uno con una función concreta, todos necesarios para la supervivencia del niño. Estas “personalidades” son individuos enteros como cualquiera de nosotros, con una historia, identidad y emociones tan reales y válidas como las nuestras. Debido

a desencadenantes concretos, los alter egos toman control del cuerpo para llevar la vida diaria de la persona o lidiar con una situación amenazadora o peligrosa. Se erigen barreras de amnesia, de modo que cuando un alter ego está en la conciencia, sus sensaciones, experiencias y recuerdos son solo suyos, el resto de alter egos sufren amnesia y lo viven como un salto en el tiempo. El trastorno de despersonalización-desrealización implica una sensación continua o episódica de desconexión o de estar fuera de ti mismo, que el tiempo transcurra más lenta o más rápidamente y que el mundo parezca irreal.

Esquema II: Efectos del trauma infantil- Trastornos

Fuente: Elaboración propia

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2.3.2 EFECTOS A LARGO PLAZO DEL TRAUMA INFANTIL

Además de los trastornos que puede desencadenar y su efecto en la formación de la personalidad, el trauma infantil conlleva innumerables secuelas, tanto físicas como psicológicas, que se siguen investigando hoy en día.

El trauma infantil puede dejar marcas epigenéticas en los genes de un niño, que modifican químicamente la expresión génica silenciando o activando genes. Esto puede alterar los procesos biológicos fundamentales y afectar negativamente su salud a lo largo de su vida. Un estudio estadounidense llevado a cabo en 2013 descubrió que la neuropatología era diferente en personas con TEPT causado por trauma infantil a aquellas cuya causa era un trauma después de la infancia.

No solo cambia la genética sino también la estructura cerebral. Un trauma temprano aumenta la muerte tanto de neuronas como de células gliales en las cortezas cerebrales y cerebelosas. Los estudios de imagenología pediátrica demostraron que los volúmenes tanto del cerebro como del cerebelo son menores en los jóvenes maltratados y abandonados en comparación con los jóvenes no maltratados. En un estudio de investigación, los sujetos maltratados con TEPT tenían volúmenes intracraneales un 7% más pequeños y volúmenes cerebrales un 8% más pequeños que los niños no maltratados. Algunos de sus efectos son:

  • –  Disminución del tamaño del cuerpo calloso, cuya función principal es integrar el funcionamiento cortical (desempeño motor, sensorial y cognitivo) entre los hemisferios.
  • –  Disminución del tamaño del hipocampo, que es importante para el aprendizaje y la memoria.
  • –  Disfunción a diferentes niveles del eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal (HPA- hipotálamo, glándula pituitaria y glándula adrenal), que controla las reacciones al estrés y regula varios procesos del organismo como la digestión, el sistema inmune, las emociones, la conducta sexual y el metabolismo energético.
  • –  Menor volumen de la corteza prefrontal, que afecta al comportamiento, equilibrando las emociones y la percepción.
  • –  Hiperactividad en la amígdala, que es responsable de procesar las emociones y determinar las reacciones ante situaciones potencialmente estresantes o peligrosas.
  • –  Tamaño reducido del cerebelo, que puede afectar las habilidades motoras y la coordinación