No me apetece estudiar

 

El indicador por excelencia de que el adolescente no está creciendo es el bajo rendimiento. Es una alarma de estancamiento. Pero las notas sobresalientes también puede ser una señal de exigencia, una exigencia que no es propia a su edad. Ambas, tanto el bajo como el alto rendimiento son las manifestaciones más visibles de que otras áreas más importantes en la vida emocional no funcionan bien. El origen de un desajuste en las notas escolares está en el ámbito psicológico más que en el educativo.

 

Los múltiples estudios sobre esta etapa nos informan que la curva de rendimiento a la edad de los 14 años cae drásticamente. Esto es debido al cambio hormonal. Si desde la insistencia de los padres no hay resultados es cuando nos tenemos que plantear una evaluación más profunda para encontrar una causa fuera de sus hábitos de estudio.

 

Las primeras medidas son asegurarse de que sabe estudiar con ayuda de esquemas, organización, clases de refuerzo si hace falta un espacio para su estudio. A veces la responsabilidad no está construida y hay una exigencia, una demanda del instituto que el adolescente no puede cumplir. No podemos sobreestimar al menor. Si hemos desplegado los primeros auxilios y aún así no es capaz de sacar sus estudios adelante, debemos investigar qué hay detrás.

 

Aquí contamos con un programa de Motivación Escolar personalizado. La evaluación inicial es básica para identificar un posible conflicto interno o externo que se esté camuflado detrás de sus calificaciones. El plan de acción está coordinado con los padres, dando el protagonismo al menor y  la responsabilidad de elegir su camino.