Difícil etapa

 

Tener complejos en la adolescencia es algo natural. No hay adolescencia sin complejos, pero a veces esos complejos se confunden y condicionan la personalidad conduciendo a experiencias donde se pasa mal. La detección es difícil, pues está el factor vergüenza que los camufla. Se manifiestan a través de cambios de humor, silencio, agresividad. En ocasiones, puede existir un consumo de drogas, para sentir que se forma parte de un grupo.  Esto se produce en una edad donde el cerebro todavía es más impulsivo que reflexivo.

 

La detección se complica si consideramos la revolución hormonal en la que se producen. Los complejos esconden o llevan a problemáticas más complicadas como un bullying, una trastorno de la conducta alimentaria, baja autoestima. El adolescente acomplejado en grados elevados es un indicador de inseguridad. Si el adolescente se siente inseguro irá en busca de seguridad y donde la encuentre; será la diferencia entre la superación o la involución hacia problemas más graves.

 

El psicólogo ha de llevar a cabo una intervención de conexión. Si esta conexión se desarrolla, se convertirá en la referencia de seguridad. Entonces el terapeuta desplegará todas sus herramientas y técnicas. Este trabajo se hace en coordinación con los padres o tutor/tutores. Una vez más, es primordial el trabajo en equipo.