Es que no me atrevo

 

Percibir el mundo en la etapa de la adolescencia puede ser sinónimo de todo o nada, ser popular o ser lo peor. Si el adolescente entiende que es popular o está integrado dentro de un grupo, todo está bien. La timidez no tiene por qué considerarse un problema grave en tanto en cuanto le permita al adolescente integrarse en trabajos de grupo, salir con amigos, o asistir al instituto con actitud positiva.

 

En el caso en que la timidez pueda llegar a extremos donde el adolescente llegue a sentir que puede hacer el ridículo, evite los encuentros sociales o no le apetezca quedar con sus amigos, incluso llegando a ser irascible, es cuando llega a generarse una baja adaptabilidad social junto con pensamientos de auto-desvaloración (soy raro, no soy válido, no soy normal), junto con tristeza y frustración.

 

Los padres no lo tienen fácil a la hora de identificar esta situación porque lo habitual es que el adolescente no quiera manifestar que tiene este problema y lo suele ocultar por vergüenza. De esta forma no se siente diferente.

 

Cuando los padres deciden ayudar, el adolescente se siente aliviado y frena la ansiedad causada por el aislamiento. En estos casos, entender bien qué significa esta etapa con las lecturas apropiadas, facilita manejar este problema con las mejores herramientas. Es muy importante tener en cuenta cómo hablarle en cada etapa de su vida ya que no es lo mismo comunicarse con un niño/a de 7 años o de un adolescente de 14 o jóvenes de 19 años.