No hay adaptación natural

 

Se dan problemas de personalidad cuando tenemos la sensación de que hagas lo que hagas parece que siempre estás en desventaja con el resto de la gente, que no existen dentro de ti los recursos suficientes como para adaptarte al mundo. Por muchos esfuerzos que hagas siempre hay un sentimiento de frustración constante.

 

En estos casos se puede decir que la estructura de la personalidad está dañada. La persona para afrontar su día a día tiene que echar manos de ansiolíticos, consumo de alcohol, sustancias. Cuando la personalidad está mal construida se puede detectar gracias a otros síntomas más visibles: problemas en las relaciones con los demás, ya sean amigos, familiares o compañeros de trabajo. Montaña rusa de emociones o todo lo contrario, apatía constante e incluso a veces conflictos con la ley. La persona no es capaz, por mucho empeño que ponga, en llevar una vida digna en su rutina diaria.

 

Suelen ser personas que han sufrido experiencias estresantes cuando su cerebro aún estaba en desarrollo y se ha quedado ese aprendizaje de alerta o defensivo de forma refleja en su personalidad. Ese aprendizaje no ha dejado espacio para la adaptación natural a situaciones cotidianas comunes y en general, hay un sistema de interpretación de realidades errónea. Con una sensación de fracaso que inunda su alma la mayor parte  del tiempo.

 

En este tipo de sintomatología relacionado con la personalidad está teniendo éxito desde hace 10 años hasta el momento actual, la incorporación de terapias avanzadas, llamadas de 3ª generación respaldadas a nivel neurocientífico, a la Psicología Tradicional.

 

Estas técnicas son capaces de estimular y mover estructuras cerebrales que se relacionan con la forma en la que sentimos el mundo a través de las emociones y en consecuencia a cómo respondemos ante él.