CUÁNTO MIEDO TIENES

 

Los miedos en la etapa infantil son evolutivos y adaptativos, son un componente necesario para que el cerebro infantil crezca. Los miedos son parte de la infancia y el objeto temido va cambiando según la etapa del niño. Aunque se viven como desagradables, son elementos de adaptación al mundo en el que viven, pero  hay otros miedos que se convierten en desadaptativos, temores o miedos patológicos que pueden derivar en otros trastornos. 

 

Por ejemplo los miedos del recién nacido son la falta de necesidades básicas (sustento o apoyo físico) así como los ruidos fuertes. Son miedos geneticamente programados y con gran valor evolutivo. A medida que crecen aparece el miedo a la separación de los padres. Más adelante miedo a quedarse solos, que los padres puedan sufrir algún daño… Y posteriormente,  miedo a los exámenes, miedo a acudir a clases (que puede esconder un acoso escolar)…

 

El miedo de la separación de la figura de apego es un miedo que se produce en la infancia temprana que puede derivar a una angustia por separación (afectando incluso en la edad adulta y dar lugar a otros síntomas).

 

Ante esta situación, los padres pueden sentirse angustiados de no poder ayudarles e intentan que ese miedo desaparezca y, sin darse cuenta, al prestar excesiva atención , lo están retroalimentando. En otras ocasiones, lo padres intentan no hablar ni tratar ese miedo que el niño, aún sintiéndolo, lo reprime, por lo que se vuelve más intenso y perjudicial.

 

La actitud en general de los padres, así como el manejo de información, es vital para que el hijo supere ese miedo concreto.

 

Es fundamental realizar un estudio, explorar el entorno del niño, los hábitos de sus cuidadores, las posibles experiencias traumáticas del niño. Es corriente que los hijos de padres con tendencia a ser miedosos, también lo sean.

 

Atendiendo a la edad del niño, también se le dotará de unos recursos adecuados, que le faciliten una seguridad y un sentimiento de control crucial para la desaparición del miedo. Lo adecuado es un trabajo conjunto con la familia, el menor, el terapeuta e incluso la escuela.

 

Algunos de esos miedos que deberían tener una observación especial son: preocupación excesiva a que su familia sea dañada o desaparezca, miedo excesivo a la oscuridad, miedo al atragantamiento o falta de respiración, miedo a estar solos, miedo a que los amigos se molesten…