Quiero tener el control

 

Es un estado donde perdemos el control de nuestro cuerpo. Palpitaciones aceleradas, sudor frío, no comprensión de lo que está pasando. Sentimientos de absolutae desprotección, percepción de muerte inminente,  miedo intenso de perder el control  volverte loco: Se está padeciendo una crisis de pánico. Son síntomas muy desagradables e intensos. Cuando sufrimos un episodio de angustia lo suficientemente poderoso, tenemos miedo a que se vuelva a producir. Su carácter imprevisible hace que este trastorno lo tengamos en la mente la mayor parte del tiempo y a partir de la primera crisis nuestra vida no vuelve a ser la misma por anticipación a que se repita en cualquier momento y lugar. Comenzamos a estar pendientes de lo que pasa en nuestro cuerpo para intentar prevenir el episodio. Es terrible la dedicación que gastamos para que no se vuelva a dar tal situación.

 

En una intensidad máxima, los miedos más frecuentes que aparecen suelen ser:

– Miedo a morirte

– Miedo a volverte loco

– Temor a que te dé un ataque al corazón

– Miedo a perder el control

 

El cuerpo se activa de tal manera que una vez terminado el ataque se queda un  cansancio “como si te hubiesen dado una paliza” y la intranquilidad de que algo no funciona bien ahí dentro. El avance es grave cuando ya se han evitado lugares o situaciones y llegan a limitar la vida cotidiana.

 

Es típico en personas que han padecido durante un periodo largo de tiempo situaciones difíciles de afrontar mediante un estado de tensión en su cuerpo. Por ejemplo, cuidadores de familiares enfermos, un problema prolongado en el tiempo sin resolución, exposición a un estrés elevado.

 

Lo importante en este cuadro es psicoeducar desde la realidad el funcionamiento de su cerebro y por qué ha aprendido a reaccionar así. Se ha de proporcionar a la persona una referencia confiable para que pueda transformar respuestas reflejas inadaptadas en otras más adaptativas.

 

A día de hoy el tratamiento es muy específico y ordenado. Aportando recursos eficaces para eliminar por completo toda la sintomatología molesta y limitante. Herramientas facilitadoras que ayuden a superar tanto el origen como el mantenimiento de las crisis.