Tierra de Nadie

 

La adolescencia es un periodo de transición, que, en ocasiones, puede ser caótico. Momento delicado donde el cuerpo y el cerebro sufren un cambio abrupto para desprender el equipaje del niño y preparar a un adulto sano capaz de sortear las variables de día a día.

 

Se produce una auténtica revolución a nivel emocional, físico, y social de toda la vida. La rabia y euforia coexisten, el cuerpo se dispara y a veces no en la dirección que uno quiere. Se necesita más que nunca, una referencia y se descarta la de los padres, priorizando a los amigos por encima de todo. Se inicia el contacto la sexualidad, experimentado sensaciones que invitan a otras más arriesgadas. El eterno buscador del riesgo y a la vez el rey de los complejos.

 

Nuestra función, la de los padres, como siempre, es estar ahí, atentos. A caballo entre la firmeza y el amor, más que nunca. Parece que es la etapa donde no nos necesitan, pero eso sólo es una leyenda. La referencia adulta es clave en este momento.

 

La problemática emocional del adolescente es muy clara pero de difícil acceso. Es un periodo donde el adolescente elige a quien sí y a quien no escuchar… pero no siempre sabe elegir. Es importante el feeling con el terapeuta para proporcionarle la ayuda que necesita. Están sedientos de comprensión y es una de las etapas más difíciles para pedir ayuda o recibir ayuda externa pero la gran importancia de esa ayuda es clave y puede llegar a ser determinante para encaminar su vida futura.