Buscando la aceptación

 

En la adolescencia, la imagen propia, cobra una gran importancia al ser motivo principal de críticas o halagos por parte del grupo de iguales. Esto significa ser aceptado o rechazado, lo cual marca la diferencia entre la estabilidad o inestabilidad en el equilibrio interno del menor.

 

La anorexia se define como un trastorno psicológico en el cual la persona tiene una percepción distorsionada por su cuerpo; quizás su peso sea inferior a la media pero la persona se ve gorda, y la forma de controlar su peso es dejar de comer o hacer dietas estrictas.

 

La bulimia se define como un trastorno psicológico en el cual la persona sufre cambios bruscos de peso porque siente el impulso irrefrenable de consumir comidas altas en calorías y van oscilando entre periodos de dietas y periodos de comer compulsivamente.

 

Ambas, pueden presentar conductas purgatorias, o lo que es lo mismo, provocación del vómito después de las comidas. Ambas encubren ansiedad, baja autoestima, necesidad pertenecer al grupo, mal manejo de afrontamiento de rutinas diarias.

 

La adolescencia es un factor de riesgo para padecer trastornos de alimentación, presentando un mayor porcentaje en mujeres pero también existiendo el riesgo en hombres. Un trastorno de la conducta alimentaria se traduce como un intento de control de recuperar el equilibro emocional, social, familiar, un intento de control sobre su propia vida.

 

Las características que nos informan de que un adolescente padece un problema de alimentación, entre otros, son las dietas restrictivas, la excesiva preocupación por el peso, una elevada exigencia de la imagen corporal, dificultades para gestionar el estrés de una manera más sana, una escasa comunicación en el ámbito familiar y factores sociales.

 

Es primordial detectar los signos que determinan un trastorno alimentario. El énfasis estaría en la prevención pero una vez que el cuadro está desencadenado la intervención multidisciplinar es necesaria. No es suficiente el médico, el psicólogo, el nutricionista, o el psiquiatra por separado, su combinación hace que la intervención evolucione y la superación del trastorno sea existosa.