Somos seres sociables por naturaleza

 

La vergüenza de mostrarse natural y dejarse llevar es propia de personas que carecen de habilidades sociales. La timidez en la edad adulta hace que vivas las relaciones con los demás con miedo.

 

Las habilidades sociales nos ayudan a superar problemas de timidez pero en ocasiones resultan extremadamente difíciles de aprender y los mecanismos de evitación se ponen en marcha. Si no te expones a las situaciones sociales no entrenas habilidades y compruebas que las personas no son amenazantes.

 

Parece sencillo pero no lo es porque el cerebro desarrolla mecanismos inconscientes de manejar desadaptativamente las relaciones personales.

 

El concepto de valía personal está en juego; hay un miedo a ser criticado, a ser juzgado. Interpretamos las relaciones sociales como inseguras, lo que hace que percibamos una situación social como una amenaza. Esa interpretación nos hace torpes y pensamos que realmente lo somos. Cualquier persona con un poco de ansiedad se desenvuelve con más dificultad ante la gente. La confusión de la persona tímida le refuerza como persona no válida o capaz de estar a la altura sin percatarse que es su propia ansiedad la que le pone obstáculos.

 

Las personas no nos ponemos nerviosas frente a otras personas, lo que realmente nos provoca la ansiedad es la anticipación de lo que va a pasar poniéndose siempre en un modo catastrofista; pensamientos tipo “va a pensar que digo tonterías”, “estoy haciendo el ridículo”. El cerebro está receptivo a la crítica más que receptivo a la relación misma que se está dando en ese momento.

 

Teniendo en cuenta que el ser humano es comunicador por naturaleza, es habitual un sentimiento de frustración. “No soy normal”.

 

Origen de la timidez pueden ser experiencias en el pasado de rechazo. Puede deberse a una carga genética o a un sentimiento de diferenciación con el grupo por alguna característica o intelecto en la fase de la infancia.

 

La terapia es muy práctica. Se entrena con el psicólogo situaciones paralelas a realidades habituales. Se entrena la imaginación y relajación. Comprende el origen, que es importante para actualizar los recursos estancados. La adquisición de nuevas habilidades y recursos es clave para reforzar relaciones interpersonales desde un nuevo punto de vista. En el tratamiento también se trabaja fehacientemente la autoestima.