OBEDECER O NO OBEDECER, ESA ES LA CUESTIÓN

 

 

Detrás de un niño que no obedece podemos encontrarnos multitud de factores influyentes.

 

En primer lugar, puede deberse a la ausencia o mala gestión de unas normas claras por parte de los padres. La educación de los hijos en ocasiones se convierte en un gran reto, sobre todo cuando nos encontramos con niños con un carácter complejo y también cuando los padres tienen muchas tareas a las que atender a parte de la educación de sus hijos y generalmente sometidos a un gran estrés por las exigencias del día a día.

 

Pero resulta frecuente que tras una conducta negativa lo que hay detrás pueda ser un problema más complicado como puede ser un trastorno del estado de ánimo (depresión), también puede haber algún problema de acoso escolar, problemas en las relaciones con los compañeros o alguna dificultad para la expresión de las emociones (es frecuente que un niño con problemas no lo exprese verbalmente sino a través de cambios en sus conductas, cambios fisiológicos, etc.).

 

En la evaluación hay que contar con la ayuda de los padres para poder detectar el problema. Tenemos que recoger toda la información que se precise del contexto del niño para construir una hipótesis sobre la cual poder trabajar. Cuando tenemos esa información evaluamos al niño y así comenzará el trabajo que nos llevará a la resolución del problema. Se tratarán tanto los problemas que hayan surgido en el seno familiar como aquellos que tengan un carácter más propio del niño.